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jueves, 9 de abril de 2015

ALCOHOL Y CONDUCCIÓN

El alcohol es un claro factor de riesgo en la conducción, relacionado con un elevado número de accidentes de tráfico. Para lograr mayor seguridad es fundamental que conozcas todos los aspectos del consumo de bebidas alcohólicas y su relación con la conducción de vehículos.

El alcohol es una sustancia frecuentemente consumida en nuestro país. La mayoría de veces en las que un conductor bebe y conduce no suele acabar sufriendo un accidente, por ello, es muy fácil llegar a pensar que no hay peligro y se vuelva a repetir la conducción en este estado con más frecuencia. Desgraciadamente, si beber y conducir se convierte en algo habitual, que el accidente se produzca es una mera cuestión de tiempo.


¿Qué es la tasa de alcoholemia?

La alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado. 
De acuerdo con la legislación actual, las tasas de alcoholemia permitidas en España son las siguientes: 
Aunque, cualquier alcoholemia por pequeña que sea, puede alterar tu capacidad de conducir, incrementando el riesgo de accidente. Por ello, la tendencia a nivel internacional es ir rebajando las tasas máximas permitidas.

¿De qué depende la tasa de alcoholemia?

Aunque dos personas beban la misma cantidad de alcohol e incluso la misma persona tome alcohol en dos días diferentes es muy poco probable que alcance la misma tasa de alcoholemia.

Son muchas las variables que influyen sobre esta tasa y en la velocidad con la que se alcanza, aunque en general se suelen distinguir las siguientes:

  • La rapidez con la que se ingiere la bebidaLa absorción del alcohol depende directamente de la velocidad a la que bebas. Cuanto más rápido tomes la bebida mayor será la velocidad de absorción y la cantidad de alcohol que pase a la sangre.
  • Las características del alcohol que se tomaLa absorción del alcohol es más lenta para las bebidas fermentadas (como la cerveza o el vino) que para las destiladas (como la ginebra, el ron o el whisky). Además, el alcohol tomado junto a bebidas gaseosas (como la tónica o coca cola) o caliente puede favorecer la rapidez de aparición de alcoholemia.
  • Tener el estómago vacío o llenoLa rapidez de absorción del alcohol depende de la cantidad que llegue al intestino delgado, por lo que la presencia de alimentos en el estómago es una variable muy importante. Cuando el tubo digestivo está vacío, la cantidad de alcohol que pasa a la sangre es mayor y lo hace de forma más rápida.
  • La edad y la experiencia en la conducciónLas personas menores de 18 años y mayores de 65 años son más sensibles a los efectos del alcohol. Por otra parte, los efectos del alcohol son mayores en los conductores con poca experiencia, ya que todavía no han automatizado los movimientos necesarios para conducir y que se aprenden con la práctica.
  • El sexo de la personaEl alcohol se distribuye por el cuerpo de forma distinta en hombres y  mujeres. Por ello, las mujeres pueden presentar tasas de alcoholemia más altas con la misma cantidad de bebida, especialmente si son jóvenes.
  • El peso de la personaLa distribución y concentración del alcohol es diferente en una persona gruesa que en una persona de menos peso. Con lo cual, una persona delgada puede obtener mayor tasa de alcoholemia con la misma cantidad de alcohol ingerido que una persona gruesa.
  • La hora del díaSabemos que la eliminación del alcohol es mucho más lenta durante las horas de sueño. Por ello, si antes de acostarte tu consumo de alcohol ha sido elevado, es posible que por la mañana aún te despiertes con una alcoholemia positiva.
  • Las circunstancias personalesLa fatiga, la somnolencia, la ansiedad, el estrés u otras enfermedades, son algunos factores que pueden influir sobre la alcoholemia y sus efectos sobre tu organismo.


Tasa de alcoholemia de las bebidas más habituales





























La curva de la alcoholemia


 El alcohol puede empezar a detectarse en la sangre a los 5 minutos de haberse ingerido y alcanza su máximo nivel entre los 30 y 90 minutos siguientes. A partir de ese momento, comienza a desaparecer lentamente de la sangre hasta su completa eliminación.

Para representar las variaciones en la concentración de alcohol en sangre a lo largo del tiempo se utiliza la curva de alcoholemia. La forma de esta curva depende de todas las variables que ha visto en el apartado anterior, entre otras muchas.


Los mitos del alcohol

Ahora verás algunos de los mitos y falsas creencias que han surgido alrededor del alcohol, científicamente son totalmente falsos:
  • No hay peligro si estoy por debajo del límite legalEs totalmente falso. Antes de los 0,5 g/l de alcohol en sangre ya se pueden       observar alteraciones en tu capacidad para conducir.También con 0,15-0,20 g/l de alcohol en sangre, aún por debajo del límite legal, tendrás mayor riesgo de accidente que si no has tomado nada de alcohol.
  • Dos personas que beban lo mismo tendrán la misma alcoholemiaAfirmación falsa. Ya hemos visto que hay muchos otros factores que van a         modificar la tasa de forma importante.
  • El alcohol ingerido en la comida no se absorbeEsto también es falso. Antes hemos comentado que beber alcohol con el estómago lleno puede retrasar la absorción del alcohol, pero siempre terminará por pasar a la sangre.
  • Nunca daré positivo si bebo poco a poco durante el díaEs totalmente falso. El hígado es capaz de metabolizar únicamente 0,12 g/l de alcohol en sangre cada hora. Por ello, la eliminación del alcohol del organismo es lenta, si consumes alcohol a lo largo del día al final tu alcoholemia puede ser mayor de lo que piensas.
  • Un café y una cabezadita son suficientesTambién es falso. Ni el café, ni el té, ni darse una ducha, ni dormir un poco son estrategias capaces de reducir los niveles de alcohol en sangre.

¿Cómo afecta el alcohol a nuestra capacidad de conducción?

El alcohol produce alteraciones muy evidentes en tu comportamiento y afecta a casi todas las capacidades psicofísicas necesarias para una conducción segura.

A partir de una alcoholemia de 0,5 g/l los efectos del alcohol son evidentes para la gran mayoría de las personas. 


Por debajo de la tasa legal el conductor no suele ser consciente del riesgo al que se expone y no toma las precauciones adecuadas, por lo que puede aumentar su nivel de tolerancia al riesgo.


A continuación destacamos las alteraciones más habituales y más peligrosas  para la conducción que pueden producirse con el consumo de alcohol:

  • Una persona que ha bebido                                            
    Infravalora los efectos y las alteraciones que el alcohol tiene sobre su  rendimiento en la conducción (el típico "yo controlo").
    -Suele tener una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora su capacidad para la conducción, lo que le llevará a tolerar un mayor nivel de riesgo.Disminuye su sentido de la responsabilidad y de la prudencia.-Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses.Comete muchas más infracciones         
         

  •  Alteraciones en las funciones perceptivas-Se reduce el número de movimientos oculares y estos son más lentos, por lo que recogemos menos información del entorno y esta es de peor calidad.-Se perciben peor las luces y las señales, especialmente cuando estas son de color rojo.-Se deteriora la convergencia ocular, necesaria para calcular                               correctamente las distancias.-Es más difícil calcular adecuadamente la velocidad propia y la de los otros           usuarios de la vía. -Aparecen problemas de acomodación ocular a los cambios de luz, por lo             que se pueden producir deslumbramientos con mayor facilidad.-El campo visual se reduce, por lo que el efecto de visión en túnel puede             producirse con más intensidad.-La fatiga ocular puede aparecer con facilidad y se producen problemas               para mantener la concentración visual.
  •  Alteraciones en la atención-Tu capacidad para atender a dos fuentes de información a la vez queda             gravemente alterada, lo que resulta peligroso especialmente en situaciones complejas (incorporaciones o mucho tráfico).-Tu atención se focaliza en el centro del campo visual, por lo que es más             difícil percibir los elementos que hay en los bordes de la vía.-Te será mucho más difícil mantener un nivel de atención adecuado durante un tiempo prolongado.
  • Alteraciones en la psicomotricidad-Se altera la coordinación entre los distintos movimientos.-Es más difícil coordinar la información sensorial y motora.-Se observa un bajo control de los movimientos de precisión.-Disminuye el rendimiento muscular.-Se altera el equilibrio.
  • Repercusiones sobre el proceso de toma de decisiones-La asimilación de la información (luces, señales, etc.) es deficiente,debido a las alteraciones perceptivas y atencionales que acabas de ver.-El pensamiento y el razonamiento necesarios para tomar una buena decisión también se ven alterados gravemente, por lo que son muy frecuentes los errores.    -Las acciones motores, como hemos comentado, se desecoordinan y se               hacen menos precisas.
        Además, uno de los cambios más importantes y graves que vas a experimentar es el aumento del tiempo de reacción, ya que todo el proceso de toma de decisiones se hace más lento. También necesitarás más tiempo para decidir (tiempo de decisión) y tardarás más en ejecutar la maniobra que hayas decidido (tiempo de respuesta).




















Efectos del alcohol sobre la conducción



La interacción del alcohol con otras drogas como posible causa de accidente

En ocasiones, el alcohol se mezcla con otras sustancias, ya sean legales (como los medicamentos) o ilegales (hachís, cocaína, etc.). El principal problema de combinar estas sustancias es que se hace de forma inconsciente, porque no se conocen los efectos o porque se desconoce el peligro que conlleva. En estos casos la probabilidad de accidente se multiplica.

Si mezclas el alcohol con estas sustancias, las reacciones que se producen son todavía más adversas y peligrosas, ya que sus efectos se pueden potenciar mutuamente, alterando capacidades como la percepción, la atención, la memoria, los reflejos, entre otras muchas.



Tratamiento legal del alcohol
Beber y conducir es un comportamiento muy peligroso para todos nosotros. Por ello, en España, el tratamiento legal de la alcoholemia tiene dos caminos posibles, los cuales son:
  • Tratamiento penal
    El Código Penal dice, quien conduzca un vehículo a motor o un ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas (más de 0,60 mg/l en aire espirado, más de 1,2 g/l en sangre) será castigado con una pena de prisión de 3 a 6 meses o con una multa de 6 a 12 meses y, en su caso, trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.

    También será castigado con una privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo superior a 1 y hasta 4 años.

    Por otra parte, la conducción con temeridad manifiesta y que ponga en peligro la vida o la integridad de las personas será castigada con penas de prisión de 6 meses a 2 años, además de una retirada de carné de entre 1 y 6 años.
    Esto es importante aquí porque la conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas con altas tasas de alcohol en sangre y con un exceso desproporcionado de velocidad respecto a los límites establecidos pasa con la nueva legislación a considerarse en caso de temeridad manifiesta que pone en peligro la vida o la integridad de las personas, por lo que estas penas se aplicarán en estas situaciones.

    La consideración de estar bajo la influencia o bajo los efectos de bebidas alcohólicas es relativamente independiente de la tasa de alcoholemia y la realiza el juez, principalmente a partir de los datos sintomatológicos que se le proporciones.
  • Tratamiento administrativo
    Aunque no presentes indicios de estar bajo la influencia del alcohol, todavía puedes dar positivo en el control de alcoholemia. Todo conductor está obligado a someterse a estas pruebas en los casos siguientes:
        · Estar implicado en un accidente
        · Presentar síntomas evidentes de alcoholemia
        · Haber cometido alguna infracción
        · Encontrarse en un control preventivo

    La normativa actual no permite circular por la vías públicas a ningún conductor con tasas superiores a 0,5 g/l de alcohol en sangre (0,3 g/l para conductores profesionales y noveles).

    Tanto la conducción con tasas superiores a las establecidas, como la negativa de someterse a las pruebas en los casos anteriores, se considerará una infracción muy grave. Como consecuencia, se podrá aplicar una multa de entre 301 a 600 euros, acompañada de una suspensión del permiso de hasta 3 meses de duración.




martes, 7 de abril de 2015

LA CONDUCCIÓN BAJO LOS EFECTOS DEL SUEÑO

El sueño es uno de los mayores enemigos que tienes al volante. Si te duermes al volante, no vas a poder reaccionar hasta que ya sea demasiado tarde, es por ello que muchos de estos accidentes suelen ser mortales.

Conducir somnoliento puede poner en grave riesgo tu vida porque altera tu capacidad para circular con seguridad. Por ello, es muy peligroso que se continúe conduciendo a pesar de ser conscientes de estar somnolientos. Se ha calculado que la somnolencia es un factor implicado, directa o indirectamente, entre el 15% y el 30% de los accidentes de tráfico en España. Muchos de los accidentes relacionados con este problema ocurren por la noche, debido a una mayor somnolencia.


¿Cómo varia la somnolencia a lo largo del día?

El sueño es una necesidad básica para los seres humanos, si tratas de permanecer despierto durante demasiado tiempo, el sueño acabará por vencer tu resistencia y no podrás evitar caer dormido más tarde o más temprano.

Es fundamental dormir adecuadamente, porque el sueño tiene una funciones muy importantes para nuestro cuerpo. Mientras duermes tu organismo, entre otros, se recupera del desgaste diario y regenera los tejidos. Si no duermes lo suficiente tu organismo sufre toda una serie de desajustes, muchos de los cuales son muy peligrosos para tu seguridad en la circulación.


La somnolencia es la probabilidad que tienes de quedarte dormido en un momento determinado y viene dada principalmente por:

  • El momento del día. La madrugada (entre las 3 y las 5)y las primeras horas de la tarde (entre las 14 y las 16) son los momentos en los que en general el sueño aparece con mayor facilidad. Independientemente de cuanto hayas dormido, durante esas horas siempre tendrás un poco de sueño y por ello debes evitar conducir durante estos períodos o, al menos, extremar la precaución.
  • La estimulación ambiental y el nivel de actividad del conductor. Los entornos viales monótonos favorecen la somnolencia, por ello, encender la radio o conversar con el acompañante puede ser alguna ayuda en ciertas ocasiones.
  • Las horas de vigilia continuada. Cuanto más tiempo lleves despierto, más difícil será resistirle al sueño, y si tu descanso nocturno no ha sido totalmente reparador, la recuperación de horas de sueño no habrá sido completa. En estos casos la conducción puede volverse peligrosa.
  • Las diferencias individuales de los conductores. Algunas personas se encuentra más despejadas por la mañana (matutinas) y otras se encuentran más despejadas por la tarde (vespertinas). Por ello debes conocerte a ti mismo y saber cuando estás en condiciones de conducir.
Es muy importante que comprendas que estas variaciones en el nivel de somnolencia son en cierto modo inevitables, es decir, tratar de ignorar o resistirte al sueño no es una opción útil. Si continúas conduciendo lo único que conseguirás es tener cada vez más sueño y hacer cada ves más peligrosa tu conducción.



¿Cómo afecta la somnolencia a tu capacidad de conducir?

Las alteraciones más importantes producidas por la somnolencia y que afectan a la conducción son:
  • Incremento del tiempo de reacción: aumenta sensiblemente el tiempo que tardas en reaccionar antes los estímulos en el tráfico. Bajo sus efectos son típicos los alcances traseros, que se producen cuando el vehículo que te precede frena y tú no eres capaz de reaccionar a tiempo para evitar la colisión.
  • Menor concentración y más distracciones: hace más difícil mantener tu concentración en el tráfico y aparecen distracciones con más facilidad. Esto sucede especialmente en entornos monótonos y en condiciones de poco tráfico.
  • Toma de decisiones más lenta y más errores: hace que tardes más tiempo en procesar la información que recoges del ambiente y en reaccionar en consecuencia. Además, son más frecuentes las decisiones equivocadas, sobre todo en situaciones complicadas y donde tengas que dar una respuesta rápida.
  • Alteraciones motoras: los músculos se relajan, por lo que tus movimientos serás más lentos y menos precisos. También pueden aparecer leves temblores en las manos o en otras partes del cuerpo.
  • Movimientos más automatizados: la tendencia a ejecutar los movimientos de forma automática bajo condiciones de somnolencia. Esto puede llevarte a realizar una maniobra basándote más en el hábito que en las necesidades de la situación. Por ejemplo, rebasar una señal de stop sin antes fijares si venía un vehículo.
  • Aparición de microsueños: son períodos de apenas unos segundos de duración, en los cuales te quedas ligeramente dormido y permaneces ajeno a lo que ocurre en el tráfico. Son uno de los efectos más negativos y se relacionan con muchos accidentes de gravedad extrema. Estos microsueños suelen pasar inadvertidos, por lo que no eres consciente de haberlos sufrido hasta que sales de ellos.
  • Alteración de las funciones sensoriales: necesitarás que los estímulos sean más intensos (por ejemplo, luces más fuertes)para poder captarlos adecuadamente. El sueño repercute, sobre todo, en la visión, esta se deteriora considerablemente. Es más difícil enfocar la vista, produce visión borrosa y fatiga ocular, y favorece a que se produzcan deslumbramientos.
  • Alteraciones en la percepción: tiendes a captar peor o de manera incorrecta las señales, luces, sonidos, etc. Identificas peor cualquier objeto del entorno de la vía. En casos de fuerte privación de sueño (48 horas o más sin dormir) puedes incluso llegar a padecer alucinaciones e ilusiones visuales.
  • Cambios en el comportamiento: puedes sentirte en tensión, más nerviosismo e incluso más agresivo. Además, es posible que tu comportamiento sea más arriesgado, especialmente cuando ya estés cerca de tu lugar de destino ya que tienes más ganas de llegar y dormir. También resulta curioso observar que muchos conductores tienen la tendencia ocupar el centro de la calzada o irse a la izquierda, quizá por miedo a salirse por la derecha.

¿Qué puede hacer sentirte somnoliento al volante?
Todo aquello que reduzca la cantidad o calidad del sueño nocturno, impidiendo así la adecuada recuperación de nuestro organismo, va a provocarnos una mayor somnolencia al día siguiente.
Estos son algunos de los ejemplo más frecuentes:
  • La privación del sueño: la mayor parte de las personas necesitamos dormir entre 7 y 9 horas para estar a pleno rendimiento. Dormir poco provoca una fuerte somnolencia al día siguiente alterando así tu capacidad para conducir.
    Además, los efectos de la privación de sueño son acumulativos, es decir, dormir 1 ó 2 horas menos cada noche te puede generar una deuda de sueño, que te llevará a un adormecimiento crónico con el tiempo. Para recuperarte completamente puede que debas dormir algunas horas de más durante varias noches.

    Las causas por las que una noche determinada no duermas lo suficiente puede ser de muchos tipos, como obligaciones con el trabajo o con la familia, o por tu propio estilo de vida. Por ello, es muy importante que comprendas los efectos negativos que le hábito de dormir menos horas de las necesarias puede tener para tu salud, para tu rendimiento diario y para tu seguridad en tráfico.

    Aunque pienses lo contrario, tu cuerpo no se acostumbrará a dormir menos horas, por lo que acabará aprovechando cualquier momento de tranquilidad para tratar de descansar. Un día puede ser suficiente para que se produzca un accidente.
  • El sueño fragmentado: Para descansar adecuadamente es tan importante la cantidad como la calidad del reposo nocturno. El sueño además de duradero tiene que ser reparador.

    La llamada fragmentación del sueño es una de las principales causas de un sueño poco eficaz. Aunque el total de horas que hayas dormido sea el adecuado, despertarte constantemente por la noche o no dormir adecuadamente conlleva a que la mañana siguiente te encuentres cansado y tu rendimiento no sea óptimo. Los ruidos nocturnos, la luz el consumo de alcohol, la ansiedad, las preocupaciones o ciertas enfermedades pueden traer como consecuencia una fragmentación del sueño.

    También es importante saber que para sufrir los efectos del sueño fragmentado no es necesario que llegues a despertarte durante la noche, en muchas ocasiones tu sueño se vuelve muy ligero y alcanzas las fases más profundas. Aunque no recuerdes haberte despertado durante la noche, al día siguiente te seguirás sintiendo cansado, no estarás en las mejores condiciones para conducir.
  • Cambios en el horario de sueño: las personas que cambian con frecuencia las horas dedicadas al sueño suelen pasar por períodos de fuerte somnolencia mientras están despiertos. Por ejemplo, sería habitual en un trabajador de turno de noche.

    Si han de dormir durante el día el sueño no suele ser completamente reparador (debido al ruido y una mayor luminosidad)por lo que la somnolencia por la noche puede ser aún mayor.

    Alterar el ciclo sueño-vigilia sin preocupaciones puede tener consecuencias para la seguridad en el tráfico, por lo que las personas que se ven obligadas a hacer esto deben extremar las precauciones.
  • Las sustancias con efectos sedantes: El alcohol y ciertos medicamentos pueden favorecer la aparición de la somnolencia. Entre estos destacan los antihistamínicos (utilizados en resfriados y alergias), algunos antidepresivos y muchos fármacos recetados en el tratamiento de la ansiedad.

    Bajo la influencia de estas sustancias debes extremar las precauciones o evitar la conducción (al menos en los períodos de mayor somnolencia), ya que constituyen un claro riesgo para la seguridad vial.

    Además, el consumo de otras sustancias estimulantes, como el café o el té, en ocasiones puede representar un peligro. Pueden ayudar a corto plazo o en determinadas situaciones, pero cuando pasan sus efectos puede producir un efecto rebote, en el que el sueño aparece repentinamente y cogiendo desprevenido al conductor.
  • Los trastornos del sueño: Alteran directamente el ciclo sueño-vigilia. Estos trastornos influyen muy negativamente en la conducción y, por ello, son especialmente peligrosos para la seguridad en el tráfico.

    Algunos de estos trastornos impiden legalmente a conducir. La mayoría de ellos, aunque no te impiden la circulación con tu vehículo, debes saber que no te encuentras en las mejores condiciones para conducir, ya que provocan una peligrosa somnolencia durante los períodos en los que estás despierto.
    Entre los más importantes, destacan:
        





 
El caso específico del Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) ¿Qué es el SAOS?

    Es un importante problema de salud, mucho más común de lo que se suele pensar. A pesar de ser generalmente desconocido entre los conducotres, este problema es un factor clave en aproximadamente el 60% de los accidentes de tráfico relacionados con el sueño, sobre todo en el transporte profesional.

Las personas que lo padecen sufren durante el sueño episodios en los que las paredes de la faringe bloquean total o parcialmente la entrada y salida de aire (llamados apneas o hipoapneas). En una sola noche, el número de estas pautas involuntarias de respiración puede llegar a ser de entre 20 y 60 por hora, y suelen ir acompañadas de ronquidos, pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo que ronca lo padece.

La mayor parte de estos despertares no son tan intensos como para quien los sufre sea consciente de ello, al día siguiente no suele recordarlo. El SAOS es un síndrome que suele sufrirse mucho tiempo antes de llegar a averiguarlo, en general, suele ser el cónyuge del afectado el que detecta este síndrome.

Existen determinados factores que hacen a una persona especialmente propensa a padecer esta enfermedad, entre estos destaca:

  •     Ser varón
  •     El sobrepeso o la obesidad
  •     El consumo de alcohol
  •     El tabaquismo

¿  ¿Cómo evitar los accidentes debidos a la somnolencia?
La mejor opción es guardar siempre unos hábitos de sueño adecuados. Si en alguna ocasión esto no ha sido posible o, a pesar d ello, el sueño aparece en un momento determinado, lo mejor es que pares a descansar en un lugar adecuado y duermas durante un tiempo (20 - 30 minutos suele ser suficiente).

Además de esto, deberás tener en cuenta:

  •     Las horas más peligrosas para conducir son entre las 3 y las 5 de la mañana y entre las 2 y 4 de la tarde.
  •     Evita trayectos largos, sobre todo si no estás acostumbrado a ellos o si son por la noche.
  •     Realiza paradas cada 2 horas o cada 200 kilómetros, durante 20 ó 30 minutos. Pero en el caso de que te encuentres en condiciones desfavorables, como conducción nocturna o niebla, fatiga, etc., realizas las paradas con mayor frecuencia.
  •     Trata de no adoptar una postura excesivamente relajada al volante y sujétalo con firmeza.
  •     Ventila adecuadamente el interior del vehículo. Ejemplos como, acumulación de humo de los cigarros o calor, son circunstancias que pueden facilitar la aparición del sueño al volante.
  •     Cambiar de velocidad o realizar algún adelantamiento de vez en cuando (siempre que ello no presente un riesgo para la seguridad) pueden ser útiles para romper la monotonía y mantenerte despejado.
  •     No escuchar música relajante en aquellos momentos en los que es más probable sufrir los efectos de la somnolencia.
  •     No tomar comidas copiosas ni alcohol cuando tengas que conducir. Respecto a los estimulantes (café o té) utilízalos con precaución para evitar el efecto rebote.
  •     Si has estado realizando alguna actividad fuerte y te encuentras fatigado debes descansar antes de conducir y parar con mayor frecuencia. 
  •     Con la edad los efectos de la somnolencia son más intensos. Por ello las personas mayores deben extremar las precauciones y parar más a menudo.

    Para prevenir el sueño al volante, lo mejor es mantener unos hábitos de descanso adecuados, como la llamada higiene del sueño.      







domingo, 5 de abril de 2015

LA FATIGA

LA CONDUCCIÓN BAJO LOS EFECTOS DE LA FATIGA
La fatiga al volante es otro de los factores de riesgo más comunes y peligrosos para la conducción. Se ha calculado que conducir fatigado se relaciona, de manera directa o indirecta, en al menos un 20-30% de los accidentes de tráfico.

Si realizas una tarea durante demasiado tiempo, antes o después llegará un momento en que tu rendimiento empezará a disminuir y no podrás continuar con ella con eficacia. Del mismo modo, conducir durante muchas horas se relaciona claramente con la siniestralidad en el tráfico, ya que con el tiempo tus capacidades para circular con seguridad van disminuyendo gradualmente, hasta llegar a límites muy peligrosos.


El factor más importante implicado en la aparición de la fatiga es conducir sin descanso durante demasiado tiempo. Existen mucho factores que influyen en este proceso, como por ejemplo, la dificultad de la conducción, el tiempo de carretera o las condiciones climatológicas. Sin embargo, estos otros factores sólo determinarán en qué momento empezarás a experimentar los síntomas de la fatiga, así como la intensidad que estos alcancen. 


¿Qué puede potenciar tu fatiga al volante?

Todo lo que facilita o hace más intensa la fatiga al volante es porque:
  • No se realizan los descansos o se hacen inadecuados.
  • Hace más difícil la conducción o aumenta la concentración necesaria para circular.
  • Aumenta la monotonía del entorno o de la propia tarea de conducción.
  • Hace más incómoda la conducción 
  • Altera el estado psicofísico del conductor
A continuación mencionaremos algunos de los factores más frecuentemente relacionados con la fatiga al volante. Te ayudará a saber cómo prevenir sus peligrosos efectos.

-Factores externos: la vía y el entorno



  • Circular por una vía con una elevada densidad de tráfico, en la que te ves sometido a frecuentes retenciones y paradas, requiere aumentar la atención y la concentración necesaria para circular, lo que puede potenciar la fatiga.
  • Conducir por una vía poco conocida hace que tengas que estar muy atento a todo lo que te rodea durante todo el rato
  • Algunos tipos de firme, o si este está mal conservado, hacen vibrar en exceso tu vehículo, por lo que la conducción será más incómoda, difícil y cansada.
  • Las condiciones climatológicas adversas hacen más difícil la conducción y te obligan a mantener un mayor nivel de atención.
- Factores del vehículo
  • Una mala ventilación o una temperatura elevada en el interior del vehículo pueden hacer más incómoda la conducción o incluso alterar el estado del conductor.
  • Una iluminación deficiente, si circulas por la noche, puede hacer más difícil la conducción y requerir de ti un mayor nivel de atención sobre la conducción y aumentar la fatiga.
  • El mal estado del vehículo pueden hacer que la conducción te resulte incómoda y más difícil.
  • Un diseño poco ergonómico del asiento o de otros elementos interiores del vehículo puede hacer más incómoda y más difícil tu conducción.
- Factores del conductor
  • Conducir durante largos periodos, no parar a descansar o hacerlo de una forma insuficiente o inadecuada, son las principales causas de fatiga al volante.
  • La prisa por llegar o mantener una velocidad excesiva durante mucho tiempo exige de ti una mayor concentración en la conducción y puede alterar tu estado psicofísico.
  • Conducir estando ya fatigado por las actividades realizadas antes de coger tu vehículo implica no descansar adecuadamente y altera tus capacidades para conducir.
  • Conducir con hambre o bajo los efectos de la somnolencia hacen que el conductor tenga que hacer un mayor esfuerzo al conducir.
  • El alcohol, las comidas copiosas, las enfermedades o el estrés alteran el estado del conductor y pueden hacer más incómoda la conducción.
  • Los cambios en los hábitos normales de conducción exigen un mayor esfuerzo en la conducción.
  • Las posturas inadecuadas en el asiento hacen también incómoda y más difícil la conducción.
  • Los conductores noveles, al no haber automatizado todavía muchos de los procesos implicados en la conducción, han de concentrarse de manera más elevada en ellos y se fatigan con mayor facilidad.
Cómo afecta la fatiga al conductor










Los efectos que puede producir la fatiga en nuestro organismo son numerosos. Muchos de ellos alteran directa o indirectamente las capacidades implicadas en una conducción segura.

Reconocer estos signos y síntomas que produce la fatiga te será de gran ayuda para:
  • Comprender mucho mejor por qué la fatiga es un factor de riesgo importante y peligroso
  • Reconocer los síntomas en cuanto empiecen a aparecer y poder frenar la fatiga antes de llegar a sufrir un accidente.
La fatiga altera tu visión...
  • Tu visión puede volverse borrosa, generando problemas para enfocar objetos en el campo visual y provocando una clara disminución de la agudeza visual.
  • Suele aumentar el número y la duración de los parpadeos, por lo que tus ojos permanecen completamente cerrados durante más tiempo.
  • Los ojos suelen quedar parcialmente cerrados, lo que es un indicar del nivel de somnolencia.
  • Si la fatiga es elevada, puede incluso producirse ilusiones ópticas, tales como percibir brillos, luces, sombras o deformaciones de la carretera.
  • El cuerpo combate automáticamente la fatiga durmiendo. No se puede controlar el momento en que nos quedamos dormidos.
La fatiga altera tu audición...
  • Puedes experimentar reacciones bruscas y exageradas ante algunos sonidos repentinos (por ejemplo frenar bruscamente al oír un claxon).
  • La sensibilidad auditiva puede disminuir, por lo que puedes llegar a ignorar parte de la información sonora que te llega del tráfico y  de tu propio vehículo.
La fatiga altera tus sensaciones corporales...
  • Son frecuentes las sensaciones de pesadez en el cuerpo.
  • En la cabeza suelen experimentarse pequeñas migrañas y sensaciones de presión especialmente en las sienes.
  • Los dolores de nuca y de espalda son muy habituales y hacen incómoda la conducción, lo que suele repercutir en frecuentes cambios de postura.
  • Es común que aparezcan hormigueos, picores y calambres en brazos y piernas.
La fatiga altera tus movimientos...
  • Movimientos más lentos, menos preciosos y menos eficaces, lo que te expone a situaciones de riesgo.
  • Disminuye el número de maniobras que realizas.
  • Aparecen los indicadores de fatiga:
       · Cambios de postura con frecuencia.
       · Estiramientos.
       · Bostezos
       · Acomodos en el asiento.
       · Movimientos de las manos, como rascarse o colocar una mano sobre la      pierna.
       · Las llamadas conductas lúcidas, tales como cantar, silbar o ciertos              movimientos rítmicos y repetitivos.
La fatiga altera tu comportamiento...
  • Aparece la desgana al volante, por lo que conduces de manera automatizada y mucho menos activa.
  • Asumes mayores riesgos al volante. Eres menos crítico con tu conducta y es probable que tengas ciertos comportamientos muy peligrosos.
  • Son frecuentes los estados de ansiedad y de irritabilidad en el conductor fatigado, lo que además puede aumentar las conductas hostiles o agresivas.
La fatiga altera la toma de decisiones...
  • Disminuye la cantidad y la calidad de la información que recoges del ambiente, debido a las alteraciones en la vista, en el oído y en tus sistemas atencionales. Es difícil mantener la concentración en el timepo y son frecuentes las distracciones.
  • Puedes malinterpretar fácilmente las situaciones de tráfico o los comportamientos de los demás, por lo que tus decisiones pueden no ajustarse a la realidad y ponerte en riesgo.
  • Tu razonamiento bajo los efectos de la fatiga estará gravemente afectado y probablemente las decisiones que tomes no serán las más adecuadas.
  • Tu tiempo de reacción se verá claramente incrementado, por lo que tardarás más en reaccionar ante una situación de peligro.


La fatiga crónica

El mejor remedio para contrarrestar el efecto de la fatiga diaria es descansar regularmente. Cuando el descanso ha sido suficientemente reparador, tu cuerpo es capaz de recuperar por completo sus funciones y puede volver a rendir al máximo al día siguiente.


Sin embargo, si no has descansado lo necesario, la fatiga seguirá disminuyendo tus capacidades día tras día. Con el tiempo, tu cuerpo comenzará a experimentar lo que se conoce como fatiga crónica, que suele repercutir en la salud y en la calidad de vida, además de producir una notable pérdida de rendimiento en el trabajo y al volante.


La fatiga crónica es muy importante para la seguridad en el tráfico al  menos en:


  • Si sufres un síndrome de fatiga crónica por la carga de tu trabajo o por unos hábitos inadecuados de descanso, con el tiempo puedes fácilmente sufrir un siniestro.
  • La conducción puede convertirse en la principal fuente de fatiga en aquellas personas que por su trabajo han de pasar numerosas horas al volante. En ellos el riesgo de accidente puede ser muy alto.
Ambas situaciones son inadecuadas y se hallan relacionadas con numerosos siniestros de circulación. El caso de los conductores profesionales representa una situación de especial relevancia para la seguridad vial, debido a la cantidad de horas que pasan al volante, al tipo de vehículos que manejan y al tipo de cargas que transportan.

Consecuencias de la fatiga crónica
Se puede distinguir tres fases:
  • Fase de alarma: Los signos y síntomas ya comentados anteriormente se convierten en una señal de advertencia. Cuando has estado realizando esfuerzos prolongados, el cuerpo advierte de que tus fuerzas son un recurso limitado y debes descansar, ya que si no lo haces tus funciones empezarán a fallar.
  • Fase de resistencia: Si la situación de fatiga continúa en el tiempo, el cuerpo trata de resistirse a ella. Los signos y síntomas  parecen mejorar y podemos encontrarnos parcialmente recuperados. Pero, continuar sin el adecuado descanso nos llevará a una situación muy grave para tu salud y para tu seguridad.
  • Fase crítica: El organismo termina por agotarse y sufriremos inevitablemente los efectos de la fatiga crónica. Se pueden manifestar graves problemas de salud y fuertes alteraciones en tus capacidades.
Además, de todas estas alteraciones de fatiga aguda, la fatiga crónica se relaciona con las siguientes consecuencias para la salud:
  • Puede derivar enfermedades como hipertensión arterial, lesiones coronarias, infarto o úlceras de estómago.
  • El sistema inmunológico puede quedar gravemente alterado, por lo que aumenta la probabilidad de contraer cualquier enfermedad infecciosa.
  • Suelen aparecer con frecuencia dolores musculares y de articulaciones, así como dolores de cabeza y trastornos digestivos.
  • Problemas de fertilidad, complicaciones en el embarazo o alteraciones de la menstruación.
  • Consumo excesivo de medicamentos, estimulantes, alcohol o drogas.
  • Insomnio, depresión o ansiedad.
La fatiga en el transporte profesional
Detrás de una gran parte de los accidentes de vehículos profesionales, como por ejemplo un camión o un autobús, sus conductores habían permanecido al volante durante demasiado tiempo. Esto hace que la fatiga sea una de las principales causas de siniestralidad en el sector del transporte.

Un conductor profesional pasa la mayor parte de su jornada laboral al volante. Si está fatigado, las posibilidades de sufrir un accidente se disparan, debido al elevado número de kilómetros que recorre en esta condición tan peligrosa.

Además, este tipo de accidentes tiene graves consecuencias, humanas y económicas, sobre todo cuando se trata de vehículos pesados o transportan mercancías peligrosas.

Es una cuestión de vital importancia para la seguridad vial que haya una regulación legal sobre los tiempos de conducción y de descanso en el transporte profesional. Esta reglamentación es una garantía de protección.

Incumplir la normativa sobre tiempos de conducción y descanso para los conductores es una irresponsabilidad que nos pone en riesgo a todos. Por ello, es muy importante que tanto las empresas como los conductores la cumplan con rigor, ya que muchas vidas dependen de ello. 










sábado, 4 de abril de 2015

EL ESTRÉS

El estrés y la conducción de vehículos

El estrés es algo cada vez más frecuente en nuestras vidas. El ritmo diario de toda la sociedad se ha acelerado considerablemente, de modo que son muy distintas las presiones y tensiones a las que te puedes ver sometido y son cada vez mayores las exigencias sobre tu rendimiento y tu comportamiento.

Los cambios a nivel profesional o personal, las aglomeraciones o la elevada densidad de tráfico son factores que contribuyen a aumentar el estrés de la mayor parte de los ciudadanos.


La relación que existe entre el estrés y la conducción de vehículos es el doble:

  • El estrés que sufres por tus circunstancias vitales va a influir en tu forma de conducir, repercutiendo directamente sobre las tasas de accidentalidad.
  • El propio sistema de tráfico contiene muchos elementos que son una fuente de estrés por sí mismos, como por ejemplos los atascos. 
En consecuencia, el estrés va a ser algo relativamente frecuente en nuestras carreteras. Esto es preocupante ya que el estrés alteras las capacidades necesarias para una conducción segura, especialmente tu comportamiento, y aumenta peligrosamente el riesgo de sufrir un accidente. 

Además, el estrés tiene unas consecuencias graves para tu salud. Destacando las enfermedades crónicas derivadas de una situación de estrés sostenida en el tiempo, que deterioran la calidad de vida y aumentan la probabilidad de muerte de quienes la sufren.

¿Qué es el estrés?
Es un proceso psicológico normal que se origina cuando se presenta una fuerte exigencia y no sabes cómo responder ante ella de forma clara y adecuada. 
Tu organismo pondrá en marcha un mecanismo de emergencia general. Los cambios corporales que produce este mecanismo son lo que probablemente conocías como estrés. Con ello, tu cuerpo trata de prepararse para afrontar cualquier tipo de situación problemática, sea de la naturaleza que sea. 

Podemos concluir que el proceso de estrés no es algo negativo. Al contrario, se trata de uno de los mecanismos de los que dispone tu organismo para adaptarse al ambiente. 

Tu organismo reaccionará y adoptará una actitud de alarma para actuar con rapidez. Pero, si la respuesta de alarma se hace demasiado intensa o si se prolonga durante mucho tiempo, el estrés puede pasar a ser un serio problema de salud.

Esto sucede con frecuencia cuando la respuesta de estrés en realidad no sirve para solucionar las situaciones en las que se produce. Por ello, se puede afirmar que las respuestas de estrés son ineficaces o incluso contraproducentes. Esto sucede especialmente en el tráfico en ciudad y carretera, donde representan un gran riesgo para la seguridad vial.

¿Qué situaciones pueden provocar estrés?
Para que una situación sea estresante, se debe percibir como una amenaza o un desafío que pueda provocarle algún tipo de daño. 

Cada persona experimenta el estrés de distinta manera y ante situaciones diferentes, depende básicamente de los recursos que tengas para afrontarla. Por ello, puedes aprender a hacer frente a estas situaciones estresantes con las estrategias de afrontamiento más adecuadas.

Existen algunas situaciones que suelen relacionarse generalmente con niveles elevados de estrés para la mayoría de las personas, pueden tener graves efectos sobre tu conducta al volante. Es importante que conozcas las principales:
  • Los cambios bruscos o frecuentes en el estilo de vida o en el trabajo (matrimonio, hijos, separación, incorporarse a un nuevo trabajo o ser despedido, entre otros muchos).
  • La sobrecarga de trabajo, especialmente si este es de precisión o exige mucha concentración.
  • Marcarse metas excesivamente elevadas, mantener un ritmo de vida acelerado, la excesiva competitividad en el ambiente o situaciones frustrantes.
  • La estimulación ambiental excesiva o molesta (elevada densidad de tráfico, ambientes muy bulliciosos, ruido, etc).
  • Situaciones en las que peligre la integridad o la seguridad de la persona, como incidentes o numerosos eventos del tráfico.
Entre estas situaciones destacan por su alta frecuencia y por su relación con el tráfico los llamados estresores vitales. Este tipo de estresores implican cambios importantes en la vida de las personas y tienen un gran impacto a nivel psicológico.

























Distintos estudios han demostrado que muchos conductores que han sufrido algún accidente habían pasado en los meses anteriores o estaban pasando por alguna de estas situaciones vitales especialmente estresantes. Además, a mayor cantidad e intensidad de estos estresores vitales, mayor era la gravedad de los accidentes.

Por ello, la probabilidad de sufrir un siniestro es mayor cuanto más intenso sea el estrés experimentado, cuanta más situaciones estresantes ocurran o cuanto menos tiempo haya transcurrido desde ellas.


¿Por qué el tráfico es una fuente frecuente de estrés?
Además de la influencia del estrés producido fuera del entrono del tráfico sobre el conductor, existe una clara relación entre las propias situaciones de conducción y la aparición de este peligroso síndrome.

Muchas características propias de las condiciones del tráfico y de la circulación ya son por sí mismas una fuente de estrés que afectará de manera importante tu capacidad para conducir con seguridad. Entre ellas podemos destacar las siguientes:

  • El tráfico implica riesgos para la vida o para la integridad personal
    Las situaciones de tráfico implican con frecuencia un cierto riesgo para la vida o para la integridad personal de los conductores y de los pasajeros. En consecuencia, cualquier maniobra peligrosa o incidente en el tráfico puede desencadenar fácilmente reacciones de defensa, hostilidad, tensión, agresividad o ansiedad, ya que los conductores implicados pueden sentirse fácilmente en peligro.
  • Circular con prisa al volante
    La presión del tiempo con la que muchos conductores circulamos tiene, al menos, dos efectos relevantes para el estrés y para el tráfico:

    · Puede hacer que conduzcas más rápidamente y de forma más hostil, lo que facilita que se produzcan situaciones de conflicto muy estresantes.

    ·La prisa unida a las frecuentes congestiones de tráfico, puede llevarte a experimentar frustración por no llegar a tiempo sin poder hacer nada para evitarlo.
    Esta situación suele desencadenar una reacción de estrés, facilita las conductas hostiles hacia los otros conductores e incrementa la frecuencia de conflictos en el tráfico.
  • El ambiente del tráfico puede ser muy molestoMuchas situaciones de conducción, especialmente en ciudad, van acompañadas de un elevado nivel de ruido o de una elevada densidad de estímulos, lo que facilita las reacciones de estrés.

    Además, si alguna situación exige que prestes atención a más elementos del tráfico de los que eres capaz de captar se puede producir un fenómeno conocido como estrés perceptivo, que te impedirá captar todos los estímulos, incluidos aquellos necesarios para una conducción segura.
  • Muchas situaciones se repiten con demasiada frecuenciaLos elementos estresantes del tráfico suelen producirse de forma habitual. Está demostrado que cuando se presentan pequeños estresores repetidamente, estos se van acumulando y pueden acabar por producir con el tiempo una grave reacción de estrés.

    En consecuencia, el efecto estresor de cualquier situación de tráfico se puede ver incrementado con el paso del tiempo.

    Estas y otras características del entorno de tráfico hacen que la aparición del estrés durante la conducción sea bastante frecuente en determinadas personas.

¿Cómo afecta el estrés a la conducción?
En el proceso del estrés puede distinguirse tres etapas, que es muy importante que conozcas:
  • Reacción de alarma
  • Fase de resistencia
  • Fase de agotamiento


























Cada una de estas etapas va a tener efectos distintos y muy relevantes en el comportamiento del conductor y en su predisposición al accidente.

Reacción de alarma
En esta primera etapa, tu organismo moviliza una gran cantidad de energía y se adapta para poder hacer frente a la situación que ha desencadenado el estrés:
  • Tu cuerpo se prepara para obtener la máxima fuerza y velocidad de los músculos.
  • Tu mente se prepara para procesar mejor la información relevante. La percepción, la atención la memoria y la toma de decisiones se ven alteradas.
En principio, todos estos recursos no deberían tener efectos negativos para la conducción, ya que tu organismo se encuentra en alerta y preparado para actuar. Sin embargo, la respuesta de estrés no es la más adecuada a las situaciones de tráfico.

Por ello, pueden aparecer en esta primera etapa del estrés una serie de comportamientos inadaptados y peligrosos para la conducción como los siguientes:

  • Tu comportamiento puede ser más competitivo, agresivo y hostil, lo que puede dar lugar a provocaciones al resto de los conductores.
  • Puedes reaccionar con impaciencia e impulsividad, lo que hace que tiendas a aumentar la velocidad y a cometer graves errores en la toma de decisiones, además de disminuir la capacidad de anticipación a los eventos del tráfico.
  • Puede que actúes de forma más imprudente e incluso temeraria, lo que se acompaña de una menor percepción del riesgo y una mayor tolerancia al mismo.
  • Tendrás un menor respeto a las normas de circulación y a la convivencia en el tráfico.

Fase de resistencia

Tu cuerpo no puede mantenerse en un estado de alarma durante demasiado tiempo. Si la situación de estrés se prolonga, llegará un momento en que tu organismo deberá compaginar la exigencia que representa la fuente del estrés con todas las demás funciones corporales y las actividades diarias.

Las respuestas físicas y psíquicas del estrés se mantienen, aunque de una forma menos intensa que en la primera fase. El resultado de ello es un desgaste excesivo, apareciendo en esta etapa muchos de los problemas de salud característicos del estrés, como los dolores de cabeza o los trastornos digestivos.


La conducción en esta fase también puede ser peligrosa, principalmente por las siguientes razones:


  • Pueden aparecer las mismas alteraciones que en la fase de alarma, aunque con una menor intensidad: agresividad, hostilidad, competitividad, impaciencia, impulsividad, menor prudencia, conductas temerarias y menor respeto a las normas de circulación.
  • Es frecuente también una menor tolerancia a la frustración, por lo cual, cualquier pequeña contrariedad que se dé en el entorno del tráfico puede alterarte más d elo que sería esperable. 


Fase de agotamiento

Si la situación que provoca el estrés continúa, acabarás sintiendo un profundo agotamiento. En este momento cuando se manifestarán muchos de los problemas del estrés, alterándose gravemente tu calidad de vida y apareciendo con frecuencia problemas sociales, familiares y laborales:

  •  El sistema inmunitario se debilita, por lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.
  •  Las alteraciones en el sistema circulatorio acaban por incrementar las posibilidades de sufrir algún tipo de trastorno cardíaco, especialmente el infarto.
  • Es frecuente la aparición de trastornos digestivos, entre los que podríamos destacar las úlceras.
  • Son habituales los dolores, especialmente los musculares y las migrañas.
  • Aparecen trastornos del sueño, entre los que destacan las dificultades para conciliar el sueño.
  • La fatiga aparece con mucha rapidez y es muy intensa, lo que afecta gravemente al rendimiento en cualquier tipo de tarea.
  • A nivel cognitivo, suelen experimentarse alteraciones del estado de ánimo, irritabilidad, agresividad, impulsividad, dificultades para concentrarse y olvidos frecuentes, entre otras muchas.
En relación a conducción de vehículos, es importante destacar que durante esta última etapa de agotamiento el organismo experimenta un claro deterioro en el rendimiento, por lo que la circulación se puede volver muy peligrosa, debido a:

  • Tus decisiones serán mucho más lentas y  cometerás muchos más errores, que en ocasiones podrían ser graves y fatales.
  • Te será especialmente difícil mantener la atención sobre el tráfico, de modo que es probable que sufras una distracción con mayor facilidad.
  • Se potencia la aparición de la fatiga, por lo que incluso periodos de conducción no muy largos representan un claro riesgo.
  • Puedes sufrir fuertes alteraciones en tu estado de ánimo, lo que en ocasiones te lleva a comportarte de una forma agresiva, hostil o impulsiva.
  • Es más probable que actúes de forma temeraria, ya que toleras un mayor nivel de riesgo.
  • Puedes montar un menor respeto por las normas de circulación y convivencia en el tráfico.
  • Es posible que consumas alcohol, drogas o fármacos, tratando con ello de afrontar las situaciones que te han provocado estrés o de minimizar sus efectos negativos. Como ya sabes, estas sustancias alteran tus capacidades mínimas imprescindibles para circular son seguridad. 


¿Qué puedes hacer ante el estrés?

Muchas de las situaciones que te resultan estresantes son muy difíciles de evitar, lo más importante es tratar de mejorar las estrategias para afrontar estas situaciones, especialmente si eres conductor profesional o si utilizas el vehículo de manera habitual.

Es importante saber que las estrategias de afrontamiento del estrés pueden aprenderse y desarrollarse. Busca ayuda especializada, es fundamental para acortar la duración de los periodos de estrés, reducir su intensidad y conseguir prevenir su futura aparición. Además de mejorar tu salud y tu calidad de vida, lograrás también una mayor seguridad al volante.


Si estás experimentando de manera importante los efectos del estrés, debes conducir con especial prudencia. En la fase más crítica del estrés debes evitar en la medida de lo posible conducir tu vehículo, y, si conducir es imprescindible, hazlo con extrema precaución y procura que las situaciones de conducción no te generen más estrés. 


Hay una serie de recomendaciones a tener en cuenta de manera general para atenuar algunos de los efectos del estrés. Las más destacadas son:


  • Toma el hábito de levantarte con tiempo suficiente, para afrontar tranquilamente cualquier imprevisto de camino al trabajo.
  • Procura dormir las horas necesarias, siguiendo las recomendaciones de una higiene de sueño adecuada.
  • No te impongas metas inalcanzables y prioriza las necesidades. Lleva a cabo las tareas una tras otra, planificando siempre tiempo para descansar, y ten siempre presente que tus recursos son limitados. Aprende además a relajarte en los momentos adecuados para ello.
  • Mantén un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y ejercicio de forma habitual, serán siempre prácticas recomendables para mantener tu organismo preparado ante cualquier exigencia y para descargar tensiones.
  • Realiza con cierta frecuencia actividades relajantes.
  • Evita el consumo de alcohol, tabaco, otras drogas o fármacos. Ten especial precaución con los estimulantes como el café o el té.
  • Ante un viaje, sal con tiempo suficiente para afrontar imprevistos, para a descansar las veces que sean necesarias y no te marques nunca horas de llegadas rígidas.
  • Escucha música relajante cuando conduzcas y te encuentres en un situación especialmente estresante.